Gari se sentía entre la espada y la pared; no esperaba aquella jugada sucia de su suegro. Él era un hombre que siempre había trabajado para merecer aquel dinero, no era simplemente el hecho de estar casado con Samantha por lo que tenía algunos beneficios. Indignado, fue a la habitación donde se encontraban su madre y su hermano para llevarlos a la mansión, a la bendita cena que su esposa había programado.
El pelirrubio entró a la suite, su hermano y su madre, aguardaban ansiosos por él.
—Hij