Una corriente de cosquilleo recorre mi cuerpo mientras Edward me llena de besos, su toque es suave pero intensamente electrizante.
—Eddie… —murmuro, retorciéndome ligeramente en la cama.
—Feliz cumpleaños, futura esposa —me susurra, plantando un suave beso en mis labios.
—Gracias, cariño.
Sin dejar de sonreír, Edward continúa su recorrido con besos, descendiendo lentamente desde mi cuello hasta llegar a mi abdomen. Siento que mi respiración se acelera y arqueo la espalda ante la cálida