27: Puedo ser tu profesor.
En cuanto Dorian llegó para inyectarle él mismo la insulina, se encargó de volver a cambiar su venda también.
En silencio, rozando su piel, solo se aseguraba que ella estuviera bien, mientras él mismo parecía morir cada hora a su lado.
Jamás había pasado tanto tiempo con una mujer así, sin siquiera darle un beso. Y tratándose de Leslie, era el verdadero infierno.
Ese día Leslie se interesó en ver una película, pero pasaron toda la tarde intentando escoger algo que a ella le llamara la atención,