15: Déjate llevar...
Los pasos lentos pero pesados de Dorian resuenan en el ambiente. Con la mirada fija en la mujer que no se ha movido de dónde está, confundida por lo que quiere o debería de hacer.
El pelinegro ladea un poco la cabeza, estirando la mano para rozar su mejilla, y luego, rompe la distancia y roza sus narices.
Ver y sentir que Leslie se estremece por él. Saber que seguramente su coño virgen palpita por él, lo excita de una manera arrolladora.
—¿Por qué no lo admites...? —murmura, mirando su rostro e