Edgar parecía no notar la inquietud que invadía a Freya. Seguía hablando con entusiasmo sobre lo agradable que había sido el día y lo contento que estaba de poder pasar tiempo con ella sin las distracciones del trabajo.
—Deberíamos hacer esto más seguido, Freya. Quizá podríamos ir al museo el mes que viene, o a un concierto, o...
Freya escuchaba con media atención. Su mente seguía anclada en Ethan y en esa mirada de dolor que había visto en sus ojos antes de que él se diera la vuelta y se fuera