Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlexandro Bianchini
Asher ingresa a mi oficina después de tres días sin verlo, no regrese a su casa después de aquel día en que Azucena me vio en pelotas, camina hasta su escritorio y se sienta bajo mi atenta mirada.
—Buenos días, señor Bianchini, —saluda.
—Bienve







