Mundo de ficçãoIniciar sessãoDayana Berlusconi
Después de un rápido desayuno nos regresamos y no puedo evitar sentirme agradecida de volver, espero que la próxima vez que mire a esa señora sea cuando me case con el jefecito que me dejo en mi casa y se marchó sin mirar atrás hacia su lujo apartamento.
—Buenos días Charlie, —saludo cuando la puerta del ascensor se abre y esta él allí parado en espera de este.







