El día posterior al que Lucian desapareció, Emma tuvo que obligarse a salir de la cama. No había dormido nada, simplemente se quedó en la oscuridad, mirando el techo, tratando de descifrar en su mente lo que había pasado. Aunque claro, no hacía falta ser un genio para darse cuenta. Lucian necesitaba ayuda y ella se la proporcionó, cuando ya no la necesitaba, se fue.
“Prometió no hacerte daño…”
—Las promesas se rompen todo el tiempo… —le respondió a la voz de su cabeza, se limpió las lágrimas y