Durante todo ese día, Emma no fue capaz de concentrarse en su trabajo, su mente insistía en volver a esa mañana, al aroma que a su vez traía a flote recuerdos que creyó haber dejado atrás. “¡JA! Como si dejaras de pensar en él en algún momento del día” Intervino la odiosa voz de su cabeza.
—¿Quieres que reprograme la cita con el cliente para mañana? —Maya, sentada frente a su escritorio esperaba por una respuesta, mirándola por encima de las gafas, un gesto muy de señora mayor para una jovencit