Valentina Petrova
— ¡¡¡Nicolás!!!— exclamé cuando se quedó callado y solo me miraba, me desesperaba su silencio. Si mi corazón aún estuviera vivo seguramente estuviera acelerado como un loco, estaba demasiado nerviosa algo me decía que esto iba de mal en peor— !Dime qué está sucediendo! — le exigí.
— fui a la reunión— esa parte ya me la sabía— ellos quieren que la entregue.
— ¿no nos van apoyar?— Pregunté el negó.
María tenía razón ella me lo dijo temprano, supongo que nadie quiere una guerra