326. BAÑANDO A LA DUQUESA
ELLIOT
Me quedé de pie, observándola con la cabeza baja. La niebla del pequeño baño nos envolvía, calentándonos.
Sus suaves manos comenzaron a tirar torpemente de mis botones.
Todos estos años teniendo a esta mujer a mi lado y nunca me había ahogado en este deseo ardiente que me está consumiendo.
Abrió mi camisa y la bajó con suavidad por mis fuertes hombros, dejándola caer al suelo.
La mirada intensa de sus ojos devoraba mi pecho.
Sus dedos comenzaron a acariciarme con algo de timidez, delimi