181. ¿BUENOS DÍAS?
AIDAN
Un beso llevó a otro y en media hora pasamos del susto extremo al calentamiento total.
—Sshh —siseé de lujuria lamiendo ese rosado pezón.
Mi boca dejaba marcas por su piel, deseaba que todos supieran que ella me pertenecía.
No me importa tener que luchar de nuevo, la chupaba a conciencia.
Mis dedos se hundían en las carnes de sus caderas y su culo, haciéndola menearse sobre mí.
Su coño caliente me daba un masaje tan apretado sobre la polla, que me tenía rechinando los dientes.
—Mmm Aidan…