146. ORDÉNAME PARA TU PLACER
CELINE
Me imaginaba mi expresión de tonta y parecía hipnotizada, mientras ese apuesto rostro capaz de tentar a cualquier mujer iba bajando, me iba a besar ¡y lo iba a dejar!
Su lengua lamió mi labio superior y luego chupó el inferior como degustando a la presa, gemí bajo y se coló en el interior de mi boca recorriéndome en un candente beso.
Nuestras lenguas se enredaron y se exploraron suavemente. Diosa sabía a pura gloria su boca.
Su mano se desplazó por mi nuca para profundizar nuestro interc