139. VIEJA CONOCIDA
CELINE
Ni siquiera me lo pensé para forzar el cambio, pero sorpresa, sorpresa, no podía convocar a mi loba Alfa.
“¡Mía!, ¡¿a qué carajo estás jugando?!”
“¡Parece que el látigo tiene algún encantamiento, Aaaggg! ¡NO PUEDO CAMBIAR!”
Mi loba rugía en mi interior, pateé como una burra a todos lados, luchando en el suelo por levantarme, pero los golpes, las patadas y los puños empezaron a llover sobre mi cuerpo.
— ¡Maldit4 vampira de mierd4, tú lo elegiste a las malas!
— ¡Arráncale la ropa, voy a di