027. CHOCOLATE AMARGO
ALDRIC
Dice mi nombre en un susurro, arrastrando esa rosada lengua que ahora acaricia su labio superior.
Es la primera vez que me nombra y se siente como un maldito orgasmo escucharla.
Se pega a mi pecho, su cuerpo contra el mío casi desnudos, su piel fresca y a la vez caliente.
Olfatea mi pecho, acariciándome con sus manos, bajando la boca hasta mis tetillas para lamerlas.
Mi polla se estremece contra su vientre.
— Valeria… Nmm...
Gimo aguantándome para no tomar el control, si pierdo la cordur