Fabiano
Pasa saliva por su garganta y con delicadeza, acomoda dos mechones de su cabello detrás de sus orejas. Mirándome con mucha atención.
—Si le soy sincera, estoy de acuerdo. No me gusta tener problemas con las personas a mi alrededor, mucho menos si se trata de mi jefe —aclara.
Curvo los labios.
—Eso me parece bien, Perla —me incorporo en el sillón—. Mucho más si es el bien, para nuestra relación laboral.
Afirma.
—Estoy totalmente de acuerdo.
—Muy bien. La última vez que hablamos en el de