POV: Ellie
Era tarde. Mi clase había terminado muy entrada la noche. Hacía un frío del demonio, el suficiente para ver el vaho de mi aliento que flotaba en el aire, cuando de pronto unas manos me sacaron del camino y me arrojaron sin contemplaciones al depósito del gimnasio.
La puerta se cerró de golpe a mis espaldas. El choque del metal contra el metal resonó en el pasillo vacío.
—¡Malditos imbéciles! —gruñí, y di un manotazo lleno de furia contra la puerta.
Reconocí esas risas al instante.