—¡Felicidades por tu gran victoria! —exclamó Celina con entusiasmo al entrar al estudio de Lily y encontrarla completamente rodeada de montones de pedidos impresos en papel—. Dios mío, ¿llegué en mal momento?
—Llegaste justo a tiempo. Necesito una distracción de todo esto —respondió Lily con una sonrisa mientras señalaba los papeles esparcidos por toda la oficina.
—¿Qué tal estuvo tu viaje a Londres? ¿Disfrutaste el descanso? —preguntó.
Celina puso los ojos en blanco antes de dejar escapar un s