—¿Has venido a presumir de tu victoria? —espetó Merissa con desdén cuando Lily se sentó frente a ella con una sonrisa de suficiencia y una expresión burlona.
—No hay nada de lo que presumir; y aunque lo hiciera, me he ganado el derecho a hacerlo —respondió Lily, relajada en su asiento, pero irradiando una presencia elegante y dominante.
—¿Qué se siente estar tras las rejas? —preguntó con una leve risa burlona—. Estoy segura de que jamás imaginaste verte en esta situación. Yo tampoco pensé que l