"¿Qué tal, tío? ¿Hay algún avance sobre el paradero de la tía Miranti?", preguntó Lusi.
Rexy acababa de llegar a la oficina cuando ya era mediodía. Se le veía desanimado, muy diferente a lo habitual. Desde hacía unos días, Lusi había estado haciendo prácticas en la empresa de Rexy como secretaria del hombre para ayudar a la secretaria principal, a petición del propio Rexy.
En lugar de sentarse en su preciada silla, Rexy optó por sentarse en el largo sofá que había en su oficina. El hombre afloj