Ayunda corrió hacia afuera, abriéndose paso entre la multitud de reporteros. Ya no podía soportar la opresión en su pecho. Resultó que fingir fortaleza frente a Mahardika era algo muy difícil para ella. Y marcharse era la decisión correcta para Ayunda en ese momento. Solo podía esperar que Mahardika no la persiguiera.
"¡Ayunda!", gritó Mahardika.
"¡Ayunda, espera!"
Pero la multitud de reporteros lo interceptó cuando Mahardika intentó salir para perseguir a Ayunda.
Los reporteros esperaron p