Mahardika desvió su atención de los documentos que tenía en sus manos hacia la puerta, justo cuando esta se abrió. Keenan apareció con una expresión de confusión muy evidente en su rostro.
"¿Keenan, ya llegaste? ¿Qué te pasa con esa cara?"
preguntó Mahardika entrecerrando los ojos.
Hasta ahora, solo Keenan, su amigo más hábil, había podido ocultar sus expresiones faciales. Pero esta vez, Keenan se veía muy diferente. Así que era normal que Mahardika le preguntara.
Al escuchar la pregunta de