Al oír el informe del sirviente, Pramita y Lusi se miraron una a la otra.
"¿Una mujer hermosa? ¿Quién?", preguntó Pramita, dejando al sirviente desconcertado, sin saber qué responder, pues tampoco sabía quién era la mujer que acababa de llegar.
"Lo siento, señorita, no sé quién es esa mujer. Solo sé que ha venido a ver al señor Raymond", respondió el sirviente.
"Está bien, iré a verla ahora. Ya puede retirarse".
El sirviente inclinó la cabeza respetuosamente y se fue.
"¿Quién será, Mita?", preg