Ayunda empezó a abrir los ojos despacio.
No sabía cuánto tiempo había estado inconsciente esa hermosa mujer. Lo único seguro es que ahora le dolía mucho la cabeza.
Ehm.
Se escuchó un pequeño gemido entre los labios de Ayunda, lo que hizo que Mahardika, que desde hacía rato esperaba a su esposa con paciencia, se sintiera muy feliz.
"Mi amor, ¿ya te despertaste?"
El bonito rostro de su esposo fue la primera imagen que vio Ayunda cuando la hermosa mujer acabó de abrir los ojos.
"Mahar, hermano," d