Rosalie pasó la primera noche pensando en François, en lo cerca que estaba.
El último hombre que ella había cuidado de esa manera había sido Duncan, su marido.
Rosalie cerró los ojos, consciente del dolor en su corazón...
Sólo tenía que pensar en Duncan, que sentía que se estaba ahogando, y nadie la salvaría.
La mujer se levantó, y fue a arreglarse para el trabajo.
Los días pasaron, mientras ella evitaba totalmente a François, saliendo temprano y llegando tarde.
Ella dejó que François se