Rosalie miró la cena que había preparado para sus hijos.
Había hecho la comida favorita de Duncan cuando estaba vivo, pasta.
Suspiró, mirando la mesa, preparando los platos para aquella cena que ni había empezado, pero ya se sentía tan melacólica.
Rosalie suspiró mientras miraba el lugar donde Duncan solía sentarse.
Ella todavía limpiaba la mesa, cuando Angelika bajó las escaleras y entró en el comedor, la niña la miró y le dio una sonrisa triste.
Hoy era el cumpleaños de Duncan, y eso no solo