CAPÍTULO 25: AHORA AQUÍ
Su tono sarcástico me pone los nervios de punta. Lo miro con incredulidad. ¿Cómo se atreve? Me giro para encararlo, sin poder evitar que el enojo se refleje en mi rostro.
—¿De qué estás hablando? —le pregunto, molesta.
—Siempre que estás cerca, algo malo pasa —responde cruzándose de brazos—. Eres como un cúmulo andante de mala suerte.
Qué descarado. Lo señalo con el dedo, lista para lanzarle una réplica.
—¿Qué? Por supuesto que no, eso no es verdad.
Pero justo en ese mom