Unos minutos después, la mano de Ethan se detuvo. Su mirada se volvió aún más fría.
—En efecto... todavía falta una.
El Alquimista asintió.
—Ese es precisamente el problema. Sin la última planta, este preparado solo podrá ralentizar el avance del veneno. Su efecto no será muy diferente al del medicamento que tú ya has elaborado. Por eso esperé durante tantos años. Nunca imaginé que, al final, tendría frente a mí al discípulo que Orion formó.
Ethan apretó los puños. Aquella respuesta no le propo