Capítulo 32

ELINE BALDWIN

— ¿Señorita? — Extendió su mano y sentí cómo mi corazón se aceleraba (como era de esperar, después de todo, ese era el hombre de mi vida).

— Príncipe Castiel... — lo saludé sintiendo que mi rostro se ruborizaba, y como un buen caballero, él intentó contener sus feromonas para no ser obvio y faltar el respeto, pero sonreí tímidamente, aprovechando cuando me atrajo hacia él para hablarle al oído—, no tienes que preocuparte... entiendo cómo te sientes acerca de mí.

— ¿Entiendes? — Me
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