Narrado por Hellen
Después de que Margareth salió, me quedé inmóvil por unos instantes, mirando mi propio reflejo en el espejo. Sus palabras resonaban dentro de mí como una melodía triste que se negaba a cesar.
“Piensa, querida, si este gran paso que estás dando realmente va a valer la pena…”
Respiré hondo, intentando contener el torbellino que se formaba en mi interior. Cuando Maya y Anya regresaron, me apresuré a acomodar la sonrisa y disimular el peso que oprimía mi pecho. No quería que nota