Nicolás la miró.
—¿Me tocaste?
¿Cuándo se había despertado?
Daniela parpadeó nerviosa, y su rostro se encendió por la palabra "tocar". Rápidamente retiró su muñeca.
—Yo, yo no hice eso.
Nicolás la sujetó de la mano, mirándola con interés.
—¿No me tocaste? Entonces explícame bien qué querías hacer hace un momento, señorita Paredes.
—Yo, yo... —Daniela no sabía cómo explicar por un momento.
Nicolás curvó sus labios delgados de buen humor.
—¿No puedes explicar? Veo que la señorita Paredes codicia m