Ella lo miró con ojos fríos, llenos de fastidio.
Nicolás apretó los labios.
—Daniela, puedes enojarte conmigo, hacer berrinches, pero no puedes bromear con lo de terminar. No voy a terminar contigo.
—Nicolás, ¿por qué eres tan terco? ¿Acaso no entiendes lo que te digo? ¡Ya te dije que quiero terminar contigo!
—¿Por qué? Ayer estábamos bien, anoche estuvimos juntos, habíamos acordado casarnos cuando regresáramos.
Diciendo esto, Nicolás puso las manos en los hombros de Daniela.
—Daniela, necesito