Diana no entendía por qué su hermano tenía a esta mujer a su lado, pero sonrió con frialdad.
—¿Y si no me voy?
—Entonces haré que te echen —respondió Jessica.
—¡No te atreverías!
—¿Por qué no? ¡Guardias! —gritó Jessica.
Varios guardias de seguridad vestidos de negro se acercaron rápidamente.
—Señorita Lima —saludaron con respeto.
La mirada de Diana se volvió fría. Era evidente que toda la empresa respetaba enormemente a Jessica. No era de extrañar que Daniela hubiera terminado con su hermano. En