Catalina afirmó: —Por supuesto que es verdad. El señor Celemín está ahora en nuestra casa. Va a llevarse a Luciana a Costa Enigma.
Luciana entregó la tarjeta negra con letras doradas que Héctor le había dado a la dependienta. —Toma, cárgalo a esta.
Las dependientas tomaron la tarjeta, que tenía grabada en oro la palabra "Celemín" en el reverso.
Los ojos de las dependientas brillaron. —¡Dios mío, esta es la tarjeta del magnate Héctor Celemín! La señorita Méndez realmente es la heredera del magnat