Los secuestradores y el médico intercambiaron miradas, ya sin poder contenerse: —¡Señor Figueroa, yo hablaré!
El doctor Enrique fue el primero en ofrecerse.
Mateo sonrió con satisfacción: —Muy bien, habla entonces. Dime, ¿quién les ordenó hacer todo esto?
El doctor Enrique comenzó: —Señor Figueroa, alguien ofreció una gran suma de dinero por el bebé que lleva Valentina. Esa persona es...
El doctor Enrique no pudo terminar la frase. De repente, escupió sangre por la boca.
El rostro de Mateo cambi