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De manera que Valentina se fue con Mario y lo dejó en la habitación, se había cerciorado de verlo durmiendo. Le dio la medicina, cómo había indicado el especialista. Ya estaba un poco más tranquila y aliviada regresó a la sala en dónde Maximiliano estaba ocupando uno de los sofás, mientras la esperaba a ella.

—Yo, vivo aquí desde hace algún tiempo por supuesto no es mi casa, vivo alquilada. Es lo que me puedo permitir ahora —deslizó una sonrisa amarga.

—Es un lugar bonito...

—No intentes hac
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