34. Capítulo
—Se ha dormido, si vas a hablar con ella, lo mejor es que sea mañana —le suplicó.
—No tenía intenciones de hacerlo hoy, todo esto es una...
—No digas algo de lo que luego puedas arrepentirte —aconsejó.
—No sé qué decir. Nunca imaginé que mi abogado, en quien confío y le he dado mi confianza por años, se estuviera acostando con mi propia hija, en mi m*****a cara. ¿Cómo pude ser tan ciego? —frunció el ceño.
—Alicia es mi amiga y tu hija, déjala, está enamorada y ya no es una niña, tú lo has di