Alicia:
Desde la muerte del hombre que me había secuestrado no había vuelto a entrar en esa habitación, cada vez que pasaba cerca de ella me daba un escalofrío que recorría mi espalda por completo, incluso cuando Luka venía en la noche desde allí para acostarse, mi cuerpo lo rechazaba, pues buscaba cualquier excusa para quedarme levantada, ya fuera leyendo o en la computadora, para meterme en la cama cuando él estuviera dormido y así mantener la distancia. Era como si le sitiera el olor a muert