Luka:
Luego de toda la fanfarria de la ceremonia religiosa, nos fuimos de la iglesia, no sin antes soportar una andanada de griterío felicitándonos y millones de flores sobre nuestra cabeza. Ya me dolía la cara de forzar la sonrisa, estaba deseando que ese día terminara de una buena vez y poder volver a mi amada rutina; pero aún quedaba el banquete, y ese sí, sería un martirio. Por fin llegamos al coche, ante la atenta mirada de todos los presentes, fui todo un caballero y la ayudé a subir en é