—¿No puedes estar trabajando durante tanto tiempo? ¿Y tu salud? —preguntó él.
Mira puso los ojos en blanco.
—De hecho, me siento mejor. Probablemente me den el alta mañana —informó.
Gabriel suspiró. No había forma de hacer cambiar de opinión a Mira.
—Está bien, entonces. Hablaré contigo mañana. Tengo que terminar unos archivos que tengo pendientes por aquí —dijo.
Una vez que colgó la llamada, tomó nota mental de volver a comprobar cómo estaba Mira.
Mira, que acababa de colgar, fue interrumpida