Gregory Conoce a Eli
La puerta de su apartamento se abrió suave y silenciosamente detrás de ella, y su silencio extendía una discreta sensación de secreto. Mira tomó la mano del pequeño Eli. Sus dedos eran cálidos como la madera bajo los suyos. Gregory, que estaba de pie allí, levantó la vista hacia los dos, con un brazo en alto y el otro colgando a un lado. El polvo flotaba bajo la luz del sol, filtrándose a través de unas cortinas casi transparentes.
—Gregory —llamó Mira, soltando la mano de