El Beso
Mira pudo sentir cómo su determinación se endurecía como la escarcha sobre un cristal. Dio un paso atrás alejándose del sofá, con la voz baja.
—Debería irme —dijo, mirando el brillante suelo de madera. Su abrigo estaba extendido junto a la puerta, extrañamente irreal en aquel momento—. No puedo quedarme aquí y fingir que no hay nada entre nosotros. —Se cruzó de brazos, respirando de forma irregular—. Lo de esta noche… fue un error.
El pecho de Thane subía y bajaba mientras la observaba.