MARION
“Hijo. ¿A qué te debo este placer?”, me saludó papá, levantando la vista del periódico que leía. “Te acabas de perder de tu madre. Salió a hacer unos recados”.
Después de dejar a Demetria en casa de Anastasia, fui directo a casa de mis padres. Entiendo español, pero quería preguntarle si la persona que me llamaba era realmente su padre. Soy así de posesiva; si hubiera sido un ex, habría sido otra historia. Las últimas dos noches fueron un punto de inflexión entre nosotros. No fueron sus