MARION
Paula estaba a unos metros de distancia, cada centímetro de su cuerpo rebosaba de ese veneno que solía divertirme. No esta noche. No con Demetria sentada a mi lado, mi mano firme en su cintura, mi pulgar dibujando círculos ociosos sobre su suave piel.
Los ojos de Paula se posaron en esa mano, y capté un leve tic en la comisura de su boca. Celos. Siempre los usaba como perfume.
"No esperaba verte aquí, Demetria", dijo Paula, con una voz empalagosa y esa mordacidad subyacente que la caract