MARION
“Te dejo un rato, pero ahora quieres que provoque un baño de sangre en público, Wildfire”, le dije a Demetria en un tono inusual, sintiéndome posesiva con ella.
“Así de irresistible soy, nena”. Me miró con su sonrisa característica.
No pude evitar soltar una risita, aunque aún me hervía la sangre por lo que acababa de pasar. Su forma de decirlo, “Así de irresistible soy, nena”, solo avivó el fuego que ya me quemaba en el pecho.
Se quedó allí, con aspecto demasiado satisfecho de sí misma,