—¿Qué te dijo?
—Que la perdonara, que solamente hacía un ritual y que a veces las fuerzas eran tan poderosas que no las podía manejar. Esa parte de ella no me era desconocida, a Margot siempre le gustaron las lecturas de cartas, y hacer extraños rituales, siempre hacía alarde de que tenía facultades, pero jamás le presté atención, hasta esa noche, y créeme a partir de entonces no dormí bien nunca más.
—Te creo.
—Cada luna llena ella conjuraba sin parar hasta el amanecer, caía exhausta, y cuando