Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella escena me atravesó como una daga ardiente encendiendo mi alma con el más profundo odio y sin importarme las consecuencias salí corriendo de mi escondite para ayudarlo.
—¡Victoria, no salgas! —me pidió entre murmullos Emily, pero no hice caso; sus manos y las de Lucy se aferraron a mí para evitar que saliera, pero fue inútil, ya yo me había zafado, al llegar a ellos me detuve en seco.
—







