Los pasos de Cale resonaban por el corredor casi desierto del hospital y se mezclaban con el traqueteo ocasional de una camilla que pasaba y el pitido de los monitores tras las puertas de las salas de tratamiento. Desde que salió de la villa, no soltó el acelerador, sin ser del todo consciente de cómo había llegado hasta ahí.
Las únicas palabras que venían a su mente eran las que Daven le había dicho unos minutos antes.
A Naomi le dispararon...
En cuanto llegó frente a la unidad de cuidados inte