—Y deme solo unos minutos más, señor Miller —dijo con calma—. Hay algo que quisiera explicarle sobre el estado de salud de su esposa.
La manera en que el doctor pronunció aquellas palabras hizo que Cale volviera a fruncir el ceño. Desvió la mirada hacia Lydia, mientras la ansiedad, que había cedido un poco, volvía a invadirlo.
—Antes que nada —dijo—, quiero asegurarle que el estado físico de la señora Miller no es motivo de preocupación.
El doctor desplegó varias hojas con los resultados de la t