Lydia negó con firmeza.
—¡No! ¡Si voy con ellos, podré llegar hasta Cale!
—¡Lydia! —La urgencia en el tono de Jasper la paralizó.
—Si vas con ellos —dijo mientras señalaba hacia los arbustos de la derecha—, ¡jamás volverás a ver al señor Cale!
Lydia miró hacia donde señalaba Jasper. Solo entonces distinguió el destello de los cañones de varios rifles que asomaban entre el follaje.
Antes de que pudiera reaccionar...
¡Bang!
La bala voló hacia ellos. Jasper apartó a Lydia de un empujón.
¡Pum!
La ba